Improvisación, equipos, liderazgo y felices fiestas.

Tengo una amiga que es una fuente de inspiración continua y una de sus virtudes es poseer información “atípica” para mí. El otro día me comentó que quería retomar las clases de Impro. “¿Impro?”, casi la interrumpí dudando de lo que me venía de forma inmediata a la mente. “Sí, sí, improvisación”, respondió. Y la siguiente hora fue una conversación que me resultó fascinante… para aplicar a un contexto empresarial.

Me explicó que las cualidades básicas que ha de desarrollar un buen improvisador son las siguientes:

1 Escuchar. Escuchar más allá de la palabra todo lo que está comunicando la otra persona: con gestos, emociones, expresión facial … con todo. Escuchar lo que que se dice y lo que se calla, lo que se enfatiza y lo que se sugiere. Escuchar plenamente. Atención focalizada en los demás.

2 Aceptar. Aceptar lo que pasa, encaje o no con tu idea preconcebida, con tu preferencia, tomándolo como punto de partida. Construir e improvisar sobre lo que ya es una realidad, evitando “no” y “pero”. Ser flexible.

3 Hacer brillar al otro. Ponerse de acuerdo y remar en la misma dirección es más importante que empecinarte en lo que consideras que sería una idea brillante que el resto de las personas de la escena no han entendido a la primera. Foco en la cooperación sobre el quedar bien.

4 Primar la accion, han de pasar cosas.

5 Aceptar que el error es parte de la comedia. Los errores no se juzgan, se integran como parte de la historia.

———

Cuando acabé de escucharla, me imaginé fascinada lo increíble que sería trasladar estos principios a la empresa. Al funcionamiento de los equipos. Al liderazgo.

Escuchar con presencia plena, no pensando en responder ni en rebatir, sino completamente focalizado en el otro, sin perder la oportunidad de hacerlo brillar. Aceptar la realidad que uno vive, sin pelearse con ella (que tiene la mala costumbre de ganar siempre). Aceptar lo que está pasando sin aferrarse a preferencias que ya han dejado de existir. Hacer brillar a los demás, aceptando que el error es parte de la vida y construyendo sobre él algo más sólido, con menos fisuras. Entender la cooperación como una fuerza de acción.

Sí, ya sé, “seguro que no estarías escribiendo esto si conocieras el tipo de empresa en la que trabajo”, casi me parece escuchar como objeción. Y una parte de mi también me dice “¿para qué intentarlo? harás el ridículo y sólo servirá para que se te coman con patatas” (esta parte de mí que siempre pone objeciones no brilla por su pulcritud literaria como podéis ver)

Y quizás sí, a lo mejor no siempre es posible, a lo mejor no siempre es un buen camino…

… pero no me digáis que la sola posibilidad no nos hace sonreír de esperanza…

Y sabiendo improvisar 😉

Moltes gràcies Mòni! 😘

2 comentarios sobre “Improvisación, equipos, liderazgo y felices fiestas.

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